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Cómo la actual ley de hidrocarburos terminó siendo dañina para el sector petrolero, pero virtuosa en la descentralización de las recaudaciones

El MAS antes de ser gobierno se opuso al IDH porque prefería una regalía que pudiera controlar desde el gobierno central.

(RE).- Bolivia había logrado uno de los mayores logros económicos y de autoestima en toda su historia. Exportar gas natural al vecino gigante, Brasil, y con ello entrar al club de los grandes exportadores de hidrocarburos en el mundo, era un hecho sin precedentes.

Empresas de talla mundial, el sector financiero internacional y los mejores profesionales al servicio de un objetivo claro dio sus frutos.

Ese logro tomó al menos 25 años de acercamientos y maduración de confianza e ingeniería en sus diferentes aristas tanto en Brasil como en Bolivia.

Cuando el gas comenzó a fluir desde los campos bolivianos rumbo a Brasil, en 1999, las perspectivas eran amplias. Los millones de metros cúbicos crecían cada año y los ingresos por exportaciones también. La ley de hidrocarburos de 1996 había atraído a compañías petroleras de escala global con un sistema de regalías competitivo en la región que aplicaba una tasa de 18% para los campos que se descubrieran luego de aprobada la ley.

Sin embargo, en 2005, luego de varios meses de discusiones, en todos los niveles sociales y luego de que en 2003 se diera la llamada ‘guerra del gas’ por oposición a que se exporte gas natural a Estados Unidos saliendo por puertos chilenos, se aprueba un cambio a las reglas de juego, una nueva ley de hidrocarburos promulgada por el presidente del Congreso, Hormando Vaca Diez.

Se sube el impuesto a la producción creando el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH). Con el IDH del 32% más la regalía del 18%, las empresas productoras estatales y privadas, debían pagar 50% de impuesto ciego más los impuestos generales. Ese panorama aún permanece en la actualidad.

IMPACTO

El IDH permite que el país incremente su participación en la renta petrolera. A la par los precios internacionales del petróleo subieron a máximos históricos, los cuales hacían subir también los precios del gas debido a la fórmula de precios en el contrato de exportación.

El IDH es muy malo realmente porque no es progresivo, pero en su momento de precios altos hizo que toda la renta del gas no fuera al gobierno central, sino a los gobiernos regionales; municipios y gobernaciones”, dice Mauricio Medinaceli, analista en temas gas y petróleo, economista y exministro de Hidrocarburos, en entrevista con Radar Energético.

El principal mérito de la actual ley de hidrocarburos no está dentro de este sector, porque esta ley más bien daña al sector hidrocarburos porque no es una ley para sembrar sino para cosechar”, complementa.

“Es una ley que favorece la descentralización económica en el país porque permite que toda esta gran cantidad de recursos ingrese a los gobiernos regionales. Es por eso que el MAS no quería que se apruebe el IDH el año 2005, ellos querían una regalía adicional, de tal suerte que esta regalía sea administrada por el gobierno central. El resultado es que eso no pasó”, analiza Medinaceli.

Según el analista, lo que pasó es que la “ley de hidrocarburos se convirtió en una de las mayores leyes de descentralización económica del país de los últimos 50 años”.

Es así que entre 2006 y 2020 se recaudaron $us 18.241 millones en IDH, según datos oficiales.

Medinaceli, quien acaba de publicar el documento ‘Breve análisis y prospectiva de la industria del gas natural boliviano: 1980-2021’, escribe en el mismo que “el IDH es completamente separado de lo que es la Nacionalización” (de hidrocarburos). “Si en el municipio de Copacabana, Samaipata o Quillacollo hay canchas de futbol, hay bonos o escuelas, etc., es por el IDH porque los recursos de la nacionalización fueron directo de YPFB”, describe en la entrevista.

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IDH. El nuevo impuesto creado en 2006, permitió ingresos para el país, pero hizo insostenible en futuro del sector gasífero boliviano.

CAIDA

Cuando el precio del petróleo cae el año 2015, todo se viene abajo. Las exportaciones, el IDH, las regalías, el crecimiento económico, etc., porque el crecimiento del país estaba sustentado en la exportación de gas y básicamente en los precios. “El déficit fiscal sube, el déficit de cuenta corriente también y toda la economía entra en contracción porque el shock externo daña a la economía, y eso asociado a la poca actividad exploratoria, hace que la capacidad productiva del país en materia de gas empiece a sufrir al punto que el año 2018 Bolivia pagó una multa de más de 100 millones de dólares por no poder enviar (los volúmenes contratados) de gas a Brasil. Esto obliga en 2019 a negociar una adenda al contrato para disminuir los volúmenes obligatorios de entrega y, una adenda con Argentina el año 2020 en el actual gobierno, para disminuir los volúmenes porque nuestra capacidad productiva es menor”.

El analista asegura que el proyecto de exportación de gas al Brasil fue el que generó un antes y un después en la historia del país y que el mismo tuvo “una maduración, un crecimiento, un decrecimiento y una culminación”.

El resultado en ingresos para el país fue positivo, pero no para la sostenibilidad del sector hidrocarburos. Parece ser tiempo de sembrar nuevos logros.

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PRESTIGIOSO. Medinaceli en diálogo con Radar Energético.